29 sept. 2013

La línea negra.

"Algunos encuentran el silencio insoportable porque tienen demasiado ruido dentro de ellos mismos" (Robert Fripp).

¡Hola chicos! En este día de Domingo me voy a atrever a hablar de un libro que en su día me tenía enganchada de la peor forma, y es que no podía ser otro que "La línea negra", de Jean-Christophe Grangé. 


Escritor y periodista francés se tituló en letras en la Universidad de la Sorbona, dedicándose después a la redacción publicitaria y al periodismo "free-lance", colaborando con publicaciones como "National Geographic", el "Sunday Times" o "Paris-Match", hasta funda su propia agencia de prensa, "L&G". La novela que realmente le otorgaría notoriedad sería "Los ríos de color púrpura", conocida sobre todo por su posterior adaptación cinematográfica, adaptación realizada por el propio autor que fue el guionista de la obra. Fue autor también de un guión original, Vidocq, que se llevó a la gran pantalla en 2001.

Os voy a ser sincera. Insistí muchísimo a mi madre para que me pidiera este libro en El Círculo de Lectores porque me apasionó lo que leí de él. Ya supondréis que es, cuanto menos, novela negra. Negrísima diría yo. El caso es que llegó el día en el que tenía el libro en la funda de plástico encima de la mesa. Preparada, lo empecé... La verdad es que no me duró mucho. Tuve que dejar de leerlo creo que a las primeras 30 páginas. Un fracaso. ¿Por qué? Su temor, horror y miedo. Tras unos cuantos años después, volví a cogerlo, esta vez con la idea de terminarlo pasara lo que pasase. Y así fue.



"En el sudeste asiático existe una línea jalonada de cuerpos y de espanto. Una línea negra hecha con la sangre de las mujeres torturadas por Jacques Reverdi, ex campeón mundial de inmersión libre y asesino en serie particularmente implacable. Ahora está esperando su condena y ejecución, recluido en una prisión de Malaisia, después de haber cometido varios crímenes ejecutados con un abominable ritual. En París, Marc Dupeyrat, un periodista de crónica negra que sigue con pasión la historia de los asesinatos de Reverdi, idea una trampa para acercarse al asesino y escribir un artículo sobre la macabra pulsión que lleva al psicópata a matar. Escribe al asesino, haciéndose pasar por una joven estudiante fascinada por el crimen, y le manda la foto de una bella modelo. Poco a poco logra vencer la desconfianza de Reverdi, el cual cada vez está más inclinado a abrirle su corazón y sus más tenebrosos secretos. Pero, para ello, la supuesta joven tiene que estar dispuesta a interpretar las pistas que le facilita el asesino y recorrer un macabro camino de sangre en busca de los cuerpos de unas víctimas de las que la policía ni siquiera tiene noticia".


Uff. La verdad es que me costó horrores terminarme este libro, más que nada por la cantidad de detalles que tiene. Se trata de un libro único en el género negro y cualquier persona que se lo haya leído lo recordará, te marca en lo más hondo. La particularidad de este libro es que el autor refleja unos escenarios idóneos para lo que en ellos se relata. Violencia brutal, crueldad y menosprecio. Me gustó muchísimo, de verdad, pero dudo que vuelva a leerme otro libro de este autor, ¡ya me da miedo! Os lo recomiendo para todas aquellas personas seguidoras de este tipo de novelas y para todos los que tengáis, o bien poca imaginación (para evitar los oscuros pensamientos), o bien para aquellos que no os de miedo, terror o temor este tipo de novelas. En mi opinión, probaría de cualquier forma a leérmelo. Nunca sabes lo que puede albergar un libro, para bien o para mal.

"Los bambúes. Lo habían guiado hasta allí, entre las murallas siseantes y los senderos de jungla. Como siempre, los árboles le habían susurrado la dirección que debía seguir... y le habían musitado cómo actuar. Siempre había sucedido así. En Camboya. En Tailandia. Y ahora allí, en Malaisia. Las hojas le acariciaban la cara, lo llamaban, le daban la señal" (La línea negra, Jean-Christophe Grange).

28 sept. 2013

La quinta mujer.


"Aquél que duda y no investiga, se torna no sólo infeliz, sino también injusto" (Blas Pascal).

¡Hola chicos! Hoy me gustaría hablaros de un libro que me terminé precisamente ayer. Se trata de "La quinta mujer", de Henning Mankell. 



Escritor sueco, empezó su joven carrera como dramaturgo, escribiendo novelas de corte tanto de adulto como de juvenil. Es principalmente conocido por su serie de libros centrados en el detective "Kurt Wallander". Dirige el "Teatro Avenida de Maputo" en Mozambique. Su novela "La falsa pista" obtuvo el premio británico de novela negra "Macallan Gold Dagger, en 2000.





La verdad es que este libro lleva en la estantería del salón años y nunca me había fijado bien. Recomendado varias veces por mi madre, no me había sentido atraída y más sabiendo que es novela sueca y con la que he tenido algún que otro roce.



"La placidez habitual de la ciudad sueca de Ystad se ve rota cuando, con cierto intervalo de tiempo, tres hombres aparecen salvajemente asesinados. Las víctimas llevaban una vida sosegada y tranquila, dedicada a la ornitología, el cultivo de orquídeas y la poesía, lo cual hace aún más incomprensible el casi insoportable sadismo de que han sido objeto. Durante la investigación del caso, el inspector Kurt Wallander descubre que no sólo debe enfrentarse a un asesino de una temible inteligencia, que sin duda rivaliza con la suya, sino que éste parece guiarse por un sanguinario y turbio deseo de venganza".



He de decir que, efectivamente, este libro me ha impresionado. No había tenido la ocasión de leer a Henning antes y es verdad que no me ha defraudado. Aficionada a la novela negra como soy, es un libro que se distingue de los otros por su manera de guiar los acontecimientos. Me gusta el sentido que cogen las páginas y, sobretodo, la forma que tiene el autor de retratar fantásticamente al protagonista, el detective "Kurt Wallander". Sin duda, un ejemplo de describir la agonía y el temor, el misterio y la incertidumbre de un caso policial que nos trae de cabeza. Cierto es que te infunde esa confusión y las ganas de resolverlo, por lo que la lectura se hace amena. ¡De hecho es un libro que empecé el Martes! Os lo recomiendo, especialmente a aquellas personas que les guste la novela policíaca por ser un libro distinto a los demás, con marcado acento literario sueco, con rasgos que lo caracterizan de otros muchos.

"Lentamente, rompió la carta en tiritas y la echó al mar. Se quedó de pie viendo desaparecer en el agua los trozos de papel. Luego, se marchó del puerto. Tal vez, algo había terminado por fin: el otoño de Escania empezaba a ser invierno" (La quinta mujer, Henning Mankell).

25 sept. 2013

"El silencio del bosque".


"A veces de noche, enciendo la luz para no ver  mi propia oscuridad" (Antonio Porchía).

¡Hola chicos! ¡Tras casi un año después vuelvo al tema con muchísimas ganas! Estudios y obligaciones me apartaron pero he terminado retomando lo que empecé.



Hoy me gustaría hablaros del libro llamado “El silencio del bosque”, escrito por la autora irlandesa Tana French, reconocida escritora de novela negra que ha trabajado toda su vida en el mundo del espectáculo, siendo actualmente miembro de la llamada "PurpleHeart Theatre Company". Esta es la primera novela que escribió en el 2009 y que la catapultó a la fama por su forma tan tremenda de crear incertidumbre en cada palabra escrita.



He de decir que encontré este libro de casualidad un día al ir a comprar libros de la Universidad, y sencillamente me fijé en él. Me llamó la atención su portada y el título, misterioso. Así que terminé por llevármelo y hacerle hueco en la estantería de mi habitación.


“Más allá de la urbanización está el bosque. Ese bosque oscuro y silencioso en el que los niños escapan para perseguir fantasmas, miedos y leyendas. Son sólo juegos. Hasta que no vuelven. La tarde del 14 de agosto de 1.984, tres niños de doce años, Jamie Rowan, Peter Savage y Adam Ryan, se adentraron en el bosque de Knocknaree, en las afueras de Dublín, nunca más salieron de él. Aunque la Policía encuentra esa misma noche a uno de ellos, Ryan, abrazado a un roble, con los zapatos llenos de sangre y un rostro de espanto, incapaz de recordar nada de las horas anteriores. Veinte años después, Ryan intentará definitivamente escapar de aquel bosque. Ahora se hace llamar Rob, es detective de Homicidios y sigue guardando con celo aquella pesadilla de la infancia. Hasta que encuentran el cuerpo de una niña de doce años asesinada en un escenario difícil de olvidar: el mismo bosque, el mismo terror, ninguna pista.


Un libro que puede parecer de tantos, te agarra desde el principio con las dos manos y no permite que te sueltes hasta que no has leído el punto y final. Me gusta el estilo literario de Tana, tan fácil y tan sencillo de leer que te zambulles de lleno en la historia para ser parte de la trama cuando todavía ni siquiera estás seguro de que la misma te gusta. Es una artista del suspense y el misterio, la verdad, y relata los hechos con una magia propia que la define. Me encantó la manera de sobrellevar la idea de crear expectación con los hechos y encuadrarlos en una trama simple. 

Pero no todo puede ser bueno, al igual que me pasó con “El misterio del cuarto amarillo”, de Gaston Leroux, Tana no ha cuidado el camino hacia el desenlace de este libro, empujándonos sin quererlo a un final apresurado y sucinto, lacónico. Es tan fugaz, que no es posible hacerse la idea de haberte terminado las 300 y pico páginas que empezaste x días atrás. Puedo decir, sin duda, que el desenlace te deja con hambre, con ganas de algo más.

A pesar de esto sí que es cierto que recomiendo el libro por ser tan asequible, tan sumiso. No tengáis miedo de empezarlo, os impresionará, para bien o para mal. Depende de vosotros.

“El bosque es todo parpadeos y murmullos e ilusión. Su silencio es una conspiración puntillista de un millón de sonidos minúsculos: crujidos, agitación y chillidos anónimos y truncados; su vacuidad esta henchida de una vida secreta que corretea justo por el rabillo del ojo. Cuidado: las abejas entran y salen zumbando de las grietas del roble inclinado; si te paras a dar la vuelta a cualquier piedra, una extraña larva se retorcerá con furia mientras una hilera ordenada de hormigas te sube por el tobillo. En la torre en ruinas, antiguo bastión abandonado, unas ortigas gruesas como tu muñeca anidan entre las piedras y, al alba, los conejos sacan a sus crías de los cimientos para que jueguen sobre antiguas tumbas” (El silencio del bosque, Tana French).